
En el ministerio tengo muchísimas oportunidades de conocer a personas nuevas. Entre todas estas personas que he conocido y que conocerán, puedo ponerlas en dos categorías. Los buscadores de la verdad y los no buscadores de la verdad. Un buscador de la verdad es alguien que no todavía ha llegado en la vida, y que ha dado cuenta de que no todavía ha llegado. La verdad es que no importa quién usted es, nadie ha llegado todavía en la vida. El no buscador de la verdad está completamente feliz para quedar con lo que ha aprendido porque él piense que ha llegado en la vida.
Hace tres semanas conocí a una mujer buscadora de la verdad que salió de la misma iglesia en que recibió al Señor, para buscar una iglesia más bíblica. ¿Cuántos tendrían el valor para hacer algo así? Yo tenía el privilegio de personalmente bautizarla hacía nuestra congregación hace no mucho tiempo y sentí que era un honor no solo bautizarla pero también conocerla.
Hace tres días conocí a un hombre que en mí opinión no era buscador de la verdad porque después de que le conocí y nos pusimos a platicar acerca de algunas cosas, él se retiró de una conversación acerca de algunas de las equivocaciones que había en la Biblia que él usaba. No estuvo abierta a lo que podría ser la verdad. La mayoría de la gente son como el hombre que conocí; felices con lo que ya tienen y no queriendo saber más acerca de la verdad.
Que seamos buscadores de la verdad en todo. No sea satisfecha con lo que usted ya tiene pero siempre en busca de la verdad y mas de ella.